Alfonso XIII es un nombre que casi nadie
relaciona con un pueblo de las marismas de Sevilla rodeado de
arrozales. Hasta al mismo antiguo rey le molestaría saber que su
nombre se asocia a un lugar tan ignorado. Y es que “Alfonso” parece
el rincón idóneo para acumular todos los olvidos: el de la
permanencia de un latifundismo avasallador en Andalucía y las
amenazas constantes a la naturaleza
Alfonso son unas pocas calles cruzadas entre sí, más un canal que lo
atraviesa y delata el sentido de todo lo que por allí transcurre: El
arroz, fuente de trabajo, riqueza y vida alrededor suyo; cangrejos
que viven en sus aguas, aves como la cigüeña, el flamenco o la garza
(ver link)