Los orígenes de este pueblo se remontan a la
época visigoda, en la que la historia cuenta que había un monasterio
benedictino llamado "Aguas Duras", donde habitaba una monja que fue
elevada a los altares con el nombre de Santa Verenne, o Berenia,. Su
sepultura se hizo centro de peregrinación popular, incluso durante
los tiempos árabes
El Corpus Christi del pueblo se merece especial atención pues en
esta fecha se engalanan las calles con "pétalos de flores", y los
"balcones con colgaduras", dejando al pueblo en un estado de gran
belleza también celebra Semana Santa y una Feria similar a la de la
capital.